{"id":3371,"date":"2025-02-12T10:06:29","date_gmt":"2025-02-12T08:06:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/?p=3371"},"modified":"2025-02-12T10:06:30","modified_gmt":"2025-02-12T08:06:30","slug":"madame-c","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/madame-c\/","title":{"rendered":"Madame C."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:100%\">\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"746\" src=\"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/madame-c-1024x746.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3374\" style=\"width:453px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/madame-c-1024x746.jpg 1024w, https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/madame-c-980x714.jpg 980w, https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/madame-c-480x350.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Del Capit\u00e1n S.&nbsp; al Teniente N.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Querido amigo: Te escribo porque, como creo que sabr\u00e1s, parto para las Antillas la semana pr\u00f3xima. Antes de dejar el pa\u00eds quer\u00eda acabar con la extra\u00f1a situaci\u00f3n en la que me encuentro; llevo ya varias semanas que no dejo de pensar en Madame C. En un principio fue una curiosidad, luego un inter\u00e9s, cada vez m\u00e1s apremiante, por saber de ella y ahora una angustia, porque no encuentro ni quiero buscar otra palabra que lo explique. Amigo, debes ayudarme a sacar este fino estoque que me atraviesa el pecho, esta sed sin remedio; no te lo pido, te lo suplico, te lo exijo como par y compa\u00f1ero de sangre. Necesito que me intentes conseguir una cita con ella lo m\u00e1s pronta posible. S\u00e9 de tu habilidad, de la cual yo carezco, para hacerlo&nbsp; posible, y que cese en m\u00ed este padecimiento que sufro. Y te preguntar\u00e1s a qu\u00e9 se debe todo este desvar\u00edo; pues no es m\u00e1s que el efecto de la seriedad de Madame C. No, no es la simpat\u00eda, ni la alegr\u00eda lo que me ha llevado a ella, sino todo lo contrario: esa seriedad distante y a la vez c\u00f3mplice. En sus ojos tristes est\u00e1 mi alegr\u00eda y, aunque esto parezca locura, es algo que es producto no de la fiebre amorosa, sino de un proceso l\u00f3gico y meditado por mi parte. Frente a otras mujeres que hemos conocido, Madame C. es diferente. En las reuniones de sociedad en&nbsp; que coincidimos, y en las que t\u00fa tambi\u00e9n has estado, siempre parec\u00eda abstra\u00edda, apartada pero a la vez afiliada al com\u00fan. Y esto fue el principio de mi curiosidad, ya que, como ya sabes, es una mujer hermosa aunque no con los elementos m\u00e1s comunes y vulgares de lo que podr\u00edamos considerar como una belleza deslumbrante. Su belleza es realmente un misterio; esta aseveraci\u00f3n entr\u00f3 en mi seso con la marca imborrable de una ley imperturbable. La curiosidad torn\u00f3 en inter\u00e9s durante la fiesta de Madame D., hace un mes, cuando coincidimos ambos con ella en la misma mesa. \u00bfLo recuerdas? Reconozco que me sorprendi\u00f3 que no cruzaras palabra con ella, con lo locuaz que sueles ser con una mujer a tu lado, y m\u00e1s a\u00fan con una mujer como ella. En cambio, yo mantuve una conversaci\u00f3n m\u00e1s animada de lo normal para lo que suele ser corriente en m\u00ed, como sabes. Hablamos de temas bastante banales, pero eso me permiti\u00f3 advertir los rasgos de su cara, primero con el inter\u00e9s del dibujante principiante que sigo siendo y luego con la mirada del hombre que ya ha dejado los libros y la Academia. Tras varios encuentros en formalidades de la Corte, la angustia lleg\u00f3 el domingo pasado al cruzarme con ella a la salida de la Iglesia de San Suplicio; nos miramos y no hubo saludo, ni gesto, ni formal ni galante, solo la sorpresa en sus ojos. Pensar\u00e1s que son cosas de mi imaginaci\u00f3n m\u00e1s que enfermiza, \u201cenfermante\u201d, como te gusta decir. Pero no es el caso querido amigo, en esa mirada seria y triste, hab\u00eda la sorpresa de descubrir lo que yo pensaba en aquel momento, me sent\u00ed como si ella pudiera ver todo lo que llevaba dentro de mi mente en ese instante. Realmente me cuesta contarte esto, incluso me repugna en lo m\u00e1s profundo de mi mente racional hacerte part\u00edcipe de este desvar\u00edo.&nbsp; Por ello, para salvarme de esta irracionalidad que parece que he tra\u00eddo de mis \u00faltimos viajes, necesito desechar todos estos pensamientos insalubres que me har\u00e1n sufrir en mi largo viaje pr\u00f3ximo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Amigo, por favor, cumple este deseo que te impongo y si piensas en la insensatez de mi propuesta t\u00f3mala como una orden de tu superior, ya que sigues, hasta mi partida, bajo mi mando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Agradecido de tu amistad, etc\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Par\u00eds, a 5 de marzo de 17\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Del Teniente N. al Capit\u00e1n S.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Querido amigo \u00bfo deber\u00eda, seg\u00fan tu rango, decirte Monsieur Capit\u00e1n? Me duele que acabaras tu carta con ese apremio por una disciplina militar, la cual nunca has ejercido en nuestra larga amistad. Antes que militares \u00e9ramos cient\u00edficos o eso al menos cre\u00eda que pensabas. Pero a pesar de todo, pesa m\u00e1s la amistad que ese desvar\u00edo tuyo del que me cuentas. Como bien dices, tu imaginaci\u00f3n es \u201cenfermante\u201d, y ya ha llegado a un nivel propio de esos libritos repugnantemente simples que leen las criadas y que deleitan a la plebe en los cordeles de ciegos. Querido amigo, es verdaderamente sorprendente verte escribir insensateces como la de \u201cel fino estoque que cruza mi pecho \u201co \u201cla sed sin remedio\u201d. \u00bfQu\u00e9 te ha ocurrido? \u00bfHas le\u00eddo, de nuevo, <em>La nueva Elo\u00edsa<\/em> de aquel infame traidor a la raz\u00f3n que es Jean Jacques? Adem\u00e1s \u00bfqui\u00e9n es la tal Madame C. de la que hablas? He estado intentando hacer memoria y no recuerdo a tal dama. Ya est\u00e1s con las amistades peligrosas que creas en tu imaginaci\u00f3n. En vez de enamorarte como un imberbe sin lecturas, debieras volcar todo ese ingenio fant\u00e1stico en escribir una obra de teatro y as\u00ed rivalizar con el <em>Enfermo imaginario<\/em> de Moli\u00e8re. De veras que me tienes preocupado, muy preocupado. \u00bfDe d\u00f3nde has sacado tal sinsentido? Sin duda, debe ser producto de aquellas fiebres que trajiste de las Indias Orientales el invierno pasado. Con esta carta te env\u00edo a Monsieur T., mi m\u00e9dico, para que te reconozca y alivie con la fuerza de la raz\u00f3n esos desvar\u00edos que ya superan lo habitual en tu naturaleza fantasiosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto termine mis asuntos aqu\u00ed, ir\u00e9 lo m\u00e1s r\u00e1pido posible a verte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tu m\u00e1s leal amigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nantes, a 15 de marzo de 17\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Del Teniente B. al Teniente N.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estimado amigo. Te escribo para comunicarte algo terrible y que debes de conocer. El barco de tu amigo, el Capit\u00e1n S., se hundi\u00f3 en una tormenta cerca de la isla de la Martinica. El temporal arrastr\u00f3 al nav\u00edo hacia la costa, donde encall\u00f3 y acab\u00f3 hundi\u00e9ndose. Entre los supervivientes no estaba \u00e9l. Siento much\u00edsimo darte esta noticia, ya que s\u00e9 lo unidos que estabais. Sobra decir que se pierde a un grand\u00edsimo hombre de ciencias y militar querido por sus hombres. Aunque ya ha pasado m\u00e1s de tres meses de aquello, no quer\u00eda escribirte hasta que no hubieras concluido totalmente&nbsp; tu convalecencia;&nbsp; no&nbsp; quer\u00eda atormentarte con esta noticia, asegur\u00e1ndome que los camaradas, amigos y familiares no te lo hubieran dicho antes. Ayer se celebr\u00f3 una misa por su eterno descanso en la Iglesia de San Suplicio. Adem\u00e1s de los pocos familiares que le quedaban en Par\u00eds y de los compa\u00f1eros de armas, hab\u00eda una dama, toda vestida de negro. Al finalizar la misa se dirigi\u00f3 a m\u00ed, apenas pude ver su rostro, y me pidi\u00f3 que te hiciera llegar un boleto plegado, sin lacre, que te a\u00f1ado a esta carta. Le ped\u00ed si pudiera decirme su nombre y solo me dijo: \u201c<em>Una amistad peligrosa de Monsieur Capit\u00e1n S<\/em>.\u201d Y se fue sin decir nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A tu disposici\u00f3n en lo que necesites, etc\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Par\u00eds, a 6 de agosto de 17\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Boleto anejo a la carta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cYa mi alta fantas\u00eda fue impotente;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">mas cual rueda que gira por sus huellas,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">el m\u00edo y su querer movi\u00f3 igualmente,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">el amor que al sol mueve y las estrellas.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Pablo Romero Gabella<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Profesor de Geograf\u00eda e Historia<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">IES Crist\u00f3bal de Monroy.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Del Capit\u00e1n S.&nbsp; al Teniente N. 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