{"id":4132,"date":"2025-05-23T14:11:19","date_gmt":"2025-05-23T12:11:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/?p=4132"},"modified":"2025-05-23T14:12:03","modified_gmt":"2025-05-23T12:12:03","slug":"el-novelista-del-siglo-xxi-en-memoria-de-mario-vargas-llosa-2a-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/el-novelista-del-siglo-xxi-en-memoria-de-mario-vargas-llosa-2a-parte\/","title":{"rendered":"El novelista del siglo XXI (en memoria de Mario Vargas Llosa) 2\u00aa parte"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">En&nbsp; la anterior entrega sobre la obra novel\u00edstica de Mario Vargas Llosa en el siglo XXI nos centramos en la producci\u00f3n \u201chist\u00f3rica\u201d. Toca en esta ocasi\u00f3n referirnos a las que podemos considerar sus \u201cnovelas peruanas\u201d. Centradas en su pa\u00eds natal, nos hacen testigos del particular cortejo amoroso que el autor despliega ante su patria. Hay una demostraci\u00f3n de amor por el paisaje y el paisanaje peruano y una vuelta a los or\u00edgenes de un escritor eminentemente cosmopolita. Recordemos que el autor tiene adem\u00e1s de la nacionalidad peruana, la espa\u00f1ola y la dominicana.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"960\" src=\"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4133\" style=\"width:244px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image.jpg 720w, https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/image-480x640.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 720px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera de estas novelas es <strong><em>Travesuras de la ni\u00f1a mala<\/em><\/strong> (2006), \u00a0en la cual se narra el amor incondicional del protagonista, Ricardo Somocurcio, por Lily \u201cla chilenita\u201d; una pasi\u00f3n que recorre el tiempo y el espacio: del Par\u00eds intelectual y revolucionario al puerto lime\u00f1o de El Callao, pasando por el Lejano Oriente. En palabras del autor fue \u201csu primera novela de amor\u201d. Las d\u00e9cadas del \u00faltimo tercio del siglo XX transcurren en una novela donde hay oculto a la vista de lecturas apresuradas, otro amor apasionado. Y me refiero al amor por el Per\u00fa, es m\u00e1s, tras varias lecturas he pensado que el verdadero tema de la obra es ese amor intenso, pero a la vez no correspondido, entre Vargas Llosa y el Per\u00fa. Para ello recurre a materiales autobiogr\u00e1ficos, especialmente con su derrota en las elecciones presidenciales \u00a0ante Alberto Fujimori en 1990. Podemos vislumbrar entre sus p\u00e1ginas la herida que qued\u00f3 en Vargas Llosa, que intenta sanar tomando justa venganza, cual Conde de Montecristo, en el personaje del \u201cmalvado\u201d de la novela, un japon\u00e9s que concentra todos los males posibles y que es un trasunto de Fujimori. En esta \u201cnovela de amor\u201d, a veces, solo a veces, sobrevuela la sombra de \u201cAmor en tiempos del c\u00f3lera\u201d del que fuera su amigo, hasta que la pol\u00edtica los separ\u00f3, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2013 se public\u00f3 <strong><em>El h\u00e9roe discreto<\/em><\/strong>. Sus protagonistas son dos \u201crandoms\u201d, como se dice ahora, dos tipos normales cuyas circunstancias los hacen tomar acciones heroicas. Vargas Llosa logra transmitirnos una carga \u00e9pica (otra palabra muy de ahora) en unos tipos comunes como son Fel\u00edcito Yanaqu\u00e9, due\u00f1o de una peque\u00f1a empresa de transportes en la ciudad norte\u00f1a de Piura, y un empresario lime\u00f1o del ramo de los seguros, Ismael Carrera. La novela nos cuenta la lucha de gente corriente frente a las injusticias y las adversidades, haci\u00e9ndonos part\u00edcipes de la gran aventura de la cotidianidad. No falta el elemento sobrenatural (quiz\u00e1s un coletazo de \u201crealismo m\u00e1gico\u201d) con la aparici\u00f3n del propio Lucifer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres a\u00f1os despu\u00e9s, en 2016, apareci\u00f3 <strong><em>Cinco esquinas<\/em><\/strong>. El t\u00edtulo se refiere al nombre de un elegante barrio lime\u00f1o, donde viven las parejas protagonistas. Es una novela con una fuerte carga de erotismo y sexualidad, donde el autor vuelve a temas que ya hab\u00eda tratado de otra forma en su famosa \u201cPantale\u00f3n y las visitadoras\u201d. Nos encontramos a un Vargas Llosa, que con 80 a\u00f1os, nos muestra su lado m\u00e1s desinhibido y liberal, en el sentido amplio de la palabra. Eran los a\u00f1os en los que salt\u00f3 al \u201cmundo rosa\u201d\u00a0 por su relaci\u00f3n con una famosa de ya largo recorrido. Pero, como ocurre en la anterior novela, hay una preocupaci\u00f3n principal: el Per\u00fa. En concreto es una denuncia al r\u00e9gimen iliberal de Alberto Fujimori de los a\u00f1os 90, dominado por la corrupci\u00f3n y por el terror organizado por el hombre fuerte del presidente, Vladimiro Montesinos, jefe del servicio de inteligencia. Adem\u00e1s, en esta obra poli\u00e9drica cobra una especial importancia el periodismo, al que trata en una doble perspectiva: tanto en su papel esencial de denunciar\u00a0 los atropellos del poder, como\u00a0 su degeneraci\u00f3n en el amarillismo y el chantaje a los famosos. As\u00ed, hay personajes magn\u00edficos como Rolando Garro, director de una peri\u00f3dico sensacionalista, y sobre todo \u201cLa Retaquita\u201d, una mujer que no se olvida f\u00e1cilmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por \u00faltimo, llegamos al \u00faltimo libro publicado en vida y que tiene un t\u00edtulo premonitorio: <em><strong>Te dedico mi silencio<\/strong><\/em> (2023). Si las anteriores novelas estaban insertas en un mundo burgu\u00e9s, aqu\u00ed nos encontramos la novela m\u00e1s popular en tipos y escenarios y, a la vez, la que m\u00e1s amor desprende por su patria. Un amor que representa el protagonista, To\u00f1o Azpilcueta, un profesor pobre del extrarradio de Lima que a duras penas puede mantener a su familia. Sin embargo, es el mayor especialista en el vals peruano, la m\u00fasica popular peruana por antonomasia.\u00a0 Al comenzar a estudiar la vida y obra de un malogrado y enigm\u00e1tico joven guitarrista, Lalo Malfino,\u00a0 To\u00f1o\u00a0 va tomando conciencia de la necesidad de escribir una magna obra sobre la m\u00fasica popular peruana.\u00a0 En tan tit\u00e1nica tarea para\u00a0 sus cortos medios, nos demuestra la fuerza del idealismo injertado en el hombre com\u00fan. Como un quijote, nos descubre el apasionante mundo de la huachafer\u00eda o esa cultura popular peruana de la cual nace una m\u00fasica que vertebra a todo un pa\u00eds: a blanquitos, cholos , africanos, asi\u00e1ticos\u2026 En tan cervantina aventura vivir\u00e1, como Alonso Quijano, el acceso de la locura y el amor plat\u00f3nico por su particular Dulcinea que toma cuerpo en una famosa cantante.\u00a0 En esos momentos finales de su vida y ya alejado del mundo del famoseo,\u00a0 Vargas Llosa parece reencontrarse con esa naci\u00f3n que le dio lo m\u00e1s preciado de su carrera: sus palabras, su idioma, su ser verdadero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas cuatro novelas, exceptuando la primera, no alcanzan quiz\u00e1 la altura de otras anteriores, sin embargo, en ellas no vemos signos de ocaso, en todo caso de una melancol\u00eda que se recrea en quijotes y mujeres bravas &nbsp;que hacen del respeto a cualesquiera de las formas de amar, la libertad individual y la resistencia a cualquier forma de opresi\u00f3n una forma de llevar la vida. Este creo que podr\u00eda ser el legado de estas obras, que situ\u00f3 en Per\u00fa pero que es consustancial a cualquier lugar del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como conclusi\u00f3n a estas dos entregas sobre Mario Vargas Llosa, podemos vislumbrar c\u00f3mo las mentiras veros\u00edmiles que nos proporcionan sus ficciones nos ayudan a&nbsp; comprender la compleja, diversa y ca\u00f3tica realidad. Y esto se logra a partir de los personajes de ficci\u00f3n, que aunque nunca han existido, los reconocemos como reales, ya que est\u00e1n hechos con los materiales que la literatura obtiene de la propia realidad. Las novelas nos inoculan, seg\u00fan el autor, \u201cun apetito de irrealidad\u201d que nos aportan perspectivas que quiz\u00e1s nunca&nbsp; se nos hubiesen planteado si un d\u00eda, tal como hoy, no hubi\u00e9ramos abierto una de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Pablo Romero Gabella<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Profesor de Geograf\u00eda e Historia<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">IES Crist\u00f3bal de Monroy<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En&nbsp; la anterior entrega sobre la obra novel\u00edstica de Mario Vargas Llosa en el siglo XXI nos centramos en la producci\u00f3n \u201chist\u00f3rica\u201d. Toca en esta ocasi\u00f3n referirnos a las que podemos considerar sus \u201cnovelas peruanas\u201d. Centradas en su pa\u00eds natal, nos hacen testigos del particular cortejo amoroso que el autor despliega ante su patria. 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