{"id":4328,"date":"2025-06-27T00:51:02","date_gmt":"2025-06-26T22:51:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/?p=4328"},"modified":"2025-06-27T00:51:32","modified_gmt":"2025-06-26T22:51:32","slug":"las-palabras-que-me-habitan-y-hablan-de-mi-por-paloma-mingorance-salas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/las-palabras-que-me-habitan-y-hablan-de-mi-por-paloma-mingorance-salas\/","title":{"rendered":"\u00abLas palabras que me habitan y hablan de m\u00ed\u00bb, por Paloma Mingorance Salas"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Hay muchas cosas que se pueden escribir, como las aventuras de Odiseo, los misterios de Sherlock Holmes o el romance de Madame Bovary; pero hay muchas otras cosas que somos incapaces de plasmar en palabras. Escribir se puede volver una tarea de lo m\u00e1s tediosa y a veces puede hacernos sentir in\u00fatiles, incluso insuficientes; justo como en este momento.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"538\" src=\"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4331\" style=\"width:340px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image.jpg 768w, https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/image-480x336.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 768px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>A las palabras les cuesta salir, se atoran en mi garganta, en mi cabeza; est\u00e1n dentro de una burbuja a punto de explotar, pero parece que ese momento nunca llegar\u00e1. Las ideas revolotean como mariposas en un prado verde, o m\u00e1s bien como mosquitos en la orilla de un charco, angostos e incluso molestos a rabiar. Me quedo en blanco, no s\u00e9 ni qu\u00e9 palabra usar. Nada aparece frente a m\u00ed, s\u00f3lo el vac\u00edo de una mente brillante bajo el yugo de la nostalgia.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos ojos, una caricia, un perfecto paisaje, o quiz\u00e1s tan solo una palabra susurrada al o\u00eddo. Cada escena aparece ante mis ojos como un sue\u00f1o, tan claro y distinto, pero que al despertar somos incapaces de recordar. Esa sensaci\u00f3n de angustia queriendo salir del pecho, romper las paredes, destrozar el lecho de un pensamiento muerto y explotar en cada p\u00e1gina como una vulgar mancha de tinta, o quiz\u00e1s solo de caf\u00e9 derramado, fr\u00edo y olvidado.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo est\u00e1 lleno de palabras, pero las m\u00edas recelan de \u00e9l, se sienten inc\u00f3modas y no quieren mirar a nadie, no quieren que nadie las escuche, como un espl\u00e9ndido artista oculto del mundo; lleno de belleza y pasi\u00f3n, pero acallado en las sombras de su alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Lloro, me siento frustrada; siento el pesar del silencio y la esclavitud de mis palabras. Ni la quietud de la habitaci\u00f3n calmada, ni el murmullo de la biblioteca, ni las notas de la melod\u00eda que suena de fondo las hacen florecer, las palabras se echan a correr.<\/p>\n\n\n\n<p>B\u00e9cquer hubiera opinado que mi arpa est\u00e1 olvidada, a la espera de que toque sus cuerdas y d\u00e9 vida a mis palabras. Pero, B\u00e9cquer, hoy debo confesar que mi mano est\u00e1 rota, que ya no s\u00e9 tocar el arpa, que parece que jam\u00e1s volver\u00e9 a ella. Y no es solo mi arpa la que calla, tambi\u00e9n mis palabras han aprendido a esconderse, a evitar la luz, a temer su propio eco. Tal vez no es que mi mano est\u00e9 rota, sino que el miedo me impide alzarla.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sin embargo, el arpa sigue ah\u00ed, acumulando polvo, con sus cuerdas tensas, esperando a que un d\u00eda encuentre el valor para tocarla de nuevo. La miro de lejos, temerosa de que su sonido me sea ajeno, de que sus notas se hayan vuelto extra\u00f1as a mis dedos. Quiz\u00e1s a\u00fan no es el momento de tocarla, pero s\u00e9 que, en el fondo, sigue all\u00ed esperando. Y en su silencio, como en el m\u00edo, las palabras siguen respirando.<\/p>\n\n\n\n<p>Y hoy, estas palabras, escuetas y concisas, son las que me enorgullecen de gracia, las que gritan en alto; que hasta en silencio, las palabras hablan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Paloma Mingorance Salas<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">(antigua alumna del IES Crist\u00f3bal de Monroy, <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">terminando su Grado de Filosof\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"> en la Universidad de Sevilla)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay muchas cosas que se pueden escribir, como las aventuras de Odiseo, los misterios de Sherlock Holmes o el romance de Madame Bovary; pero hay muchas otras cosas que somos incapaces de plasmar en palabras. 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