{"id":4569,"date":"2025-10-23T20:45:43","date_gmt":"2025-10-23T18:45:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/?p=4569"},"modified":"2025-10-23T20:48:30","modified_gmt":"2025-10-23T18:48:30","slug":"la-carcel-que-piso-cervantes-3a-parte-y-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/la-carcel-que-piso-cervantes-3a-parte-y-final\/","title":{"rendered":"La c\u00e1rcel que pis\u00f3 Cervantes (3\u00aa parte y final)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\">Con esta entrada finaliza este serie sobre la C\u00e1rcel Real de Sevilla y Miguel de Cervantes. En las anteriores nos hemos referido a nuestro literato inmortal y al propio edificio penitenciario. En las siguientes l\u00edneas apareceran los compa\u00f1eros de Cervantes que formaban una comunidad humana tan diversa como peligrosa pero que, a la vez, nos puede llevar a la misericordia. Y terminaremos nuestro viaje al mundo del \u00abcautivo sevillano\u00bb con una coda quijotesca.<\/p>\n\n\n\n<p>Era frecuente que entraran en la c\u00e1rcel las mujeres de los presos en la noche, como tambi\u00e9n las queridas, amantes y prostitutas. El ya mencionado abogado Chaves dec\u00eda que \u00ab<em>suelen dormir de noche en la c\u00e1rcel ciento y m\u00e1s de mujeres<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuenta el caso de un preso que enamor\u00f3 a una mujer casada que pasaba todos los d\u00edas por la puerta de la c\u00e1rcel. Se citaban en la misma c\u00e1rcel, m\u00e1s concretamente en su mismo \u00abrancho\u00bb, al calor del m\u00edsero catre. Ella, mujer de recursos, se hac\u00eda acompa\u00f1ar de criada y escudero que encubr\u00edan en su aventura al llevarla a una cercana iglesia a cambiarse de ropa y ponerse otras de inferior categor\u00eda para as\u00ed entrar en la c\u00e1rcel. Este curioso romance dur\u00f3 hasta que un funcionario de la prisi\u00f3n los hall\u00f3 en el ejercicio de su pasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de los amantes, sol\u00edan entrar en la c\u00e1rcel pr\u00f3fugos de la justicia. Uno de ellos, al ser descubierto por el confesor, el jesuita jerezano Pedro Le\u00f3n, le dijo con gracia: \u00ab<em>pues,&nbsp; d\u00edgame padre, por su vida, \u00bfen qu\u00e9 seso cabe que se hab\u00eda de venir a buscar a la c\u00e1rcel?<\/em>\u00bb<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"687\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/image-687x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4571\" style=\"width:295px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/image-687x1024.jpg 687w, https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/image-480x715.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 687px, 100vw\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen creada por IA<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>&nbsp;Y a todo esto \u00bfqu\u00e9 tipo de presos pudo conocer Cervantes? Intentemos hacer una clasificaci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Los<strong> \u00abarist\u00f3cratas\u00bb:<\/strong> (<em>bastoneros<\/em> y porteros). Estos presos eran a la vez reclusos&nbsp; y guardianes a sueldo del alcaide. Sabemos de uno de ellos, un morisco que era portero de la puerta de plata&nbsp; y que adem\u00e1s vend\u00eda de tapadillo calzas y otros tejidos,  lleg\u00f3 a amasar una peque\u00f1a fortuna de 1.300 escudos de plata.<\/li>\n\n\n\n<li>Los <strong>confidentes <\/strong>o<strong> \u00abporquerones<\/strong>\u00ab. Disfrutaban, como los anteriores, de mayor libertad y poder. Por diez o doce reales dejaban huir a los presos que pod\u00eda pagarlo. Todo ten\u00eda un precio en la c\u00e1rcel&#8230; tambi\u00e9n la libertad.<\/li>\n\n\n\n<li>Los presos <strong><em>novatos<\/em><\/strong>. Eran el blanco perfecto de las mofas, robos y abusos por parte de los \u00abpresos viejos\u00bb. \u00c9stos, por el m\u00f3dico precio de dos o tres ducados, interced\u00edan ante los <em>bastoneros<\/em> y porteros para que no sufrieran malos tratos o abusos.<\/li>\n\n\n\n<li>Los presos m\u00e1s peligrosos, llamados <strong>\u00abvalentones\u00bb, \u00abguzmanes\u00bb <\/strong>o<strong> \u00abj\u00e1caros\u00bb.<\/strong>&nbsp; Eran los jefes de las bandas de delincuentes, tipos bragados en pendencias y peleas y que se vanagloriaban en sus \u00abhaza\u00f1as\u00bb tales como asesinatos y dem\u00e1s cr\u00edmenes. Sol\u00edan llevar calzas y jub\u00f3n acuchillado como los soldados de los tercios y tatuado, en su mano o en el brazo, un coraz\u00f3n. <\/li>\n\n\n\n<li>Los<strong> p\u00edcaros<\/strong> y los <strong>ingeniosos<\/strong>: Tal era el caso de un falsificador vizca\u00edno que a\u00fan dentro de la c\u00e1rcel segu\u00eda falsificando firmas y suplantando a comerciantes en sus negocios con Flandes e Italia. Tambi\u00e9n conocemos  el caso de un falso inquisidor, de falsos curas y de incluso poetas que escrib\u00edan cartas de amor a los presos y que adem\u00e1s las decoraban con dibujos, como si fueran comics. Una de estas cartas se la escribieron a un galeote llamado Juan Molina para su amada Ana, en realidad una prostituta, y se dec\u00eda en ella \u00ab<strong><em>Las saetas de Ana son\/Y de Juan el coraz\u00f3n<\/em><\/strong>\u00bb. Tambi\u00e9n exist\u00edan una pl\u00e9yade de falsos abogados que sal\u00edan y entraban de la c\u00e1rcel para asesorar \u00ablegalmente\u00bb a los detenidos. En muchas ocasiones eran estos mismos picapleitos los que llevaban a sus futuros clientes a la c\u00e1rcel para as\u00ed luego autonombrase como sus defensores.<\/li>\n\n\n\n<li>Los <strong>presos homosexuales.<\/strong> En Castilla la homosexualidad o \u00abpecado nefando\u00bb, al contrario que en Arag\u00f3n, no era la Inquisici\u00f3n la que se encargaba de reprimirla sino la justicia del Rey. Estos presos eran marginados por sus compa\u00f1eros y en muchas ocasiones maltratados o directamente asesinados.<\/li>\n\n\n\n<li>Los <strong>galeotes<\/strong>, as\u00ed se conoc\u00edan a los condenados a servir en las galeras del Rey. En la C\u00e1rcel Real esperaban ser trasladados al puerto de Bonanza, en Sanl\u00facar de Barrameda, donde ten\u00edan su base las galeras de la Armada.  En el invierno, cuando las galeras remontaban el Guadalquivir  (para aprovisionarse e invernar) volv\u00edan a estar encerrados en la c\u00e1rcel. Muchos de estos (los llamados \u00abpotrosos\u00bb) para librarse de ir a las galeras se aplicaban cierta hierba en sus partes pudendas con lo cual se produc\u00edan tal hinchaz\u00f3n que los incapacitaba para el servicio. Eso s\u00ed, eran castigados con la pena de azotes o el destierro a lugares a\u00fan peores que la c\u00e1rcel.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;Por todo ello, no era de extra\u00f1ar que Cervantes en el <strong>capitulo XXII <\/strong>de la<strong> I Parte <\/strong>del <strong><em>Quijote,<\/em><\/strong> hiciera que su h\u00e9roe manchego libertara a un grupo de presos. De tal forma dec\u00eda el ingenioso hidalgo:<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00ab<em>De todo cuanto me hab\u00e9is dicho, hermanos car\u00edsimos, he sacado en limpio que, aunque os han castigado por vuestras culpas, las penas que vais a padecer no os dan mucho gusto, y que vais a ellas muy de mala gana y muy contra vuestra voluntad; y que podr\u00eda ser que el poco \u00e1nimo que aqu\u00e9l tuvo en el tormento, la falta de dineros d\u2019\u00e9ste, el poco favor del otro y, finalmente, el torcido juicio del juez, hubiese sido causa de vuestra perdici\u00f3n y de no haber salido con la justicia que de vuestra parte ten\u00edades. Todo lo cual se me representa a m\u00ed ahora en la memoria de manera que me est\u00e1 diciendo, persuadiendo y aun forzando que muestre con vosotros el efeto para que el cielo me arroj\u00f3 al mundo, y me hizo profesar en \u00e9l la orden de caballer\u00eda que profeso, y el voto que en ella hice de favorecer a los menesterosos y opresos de los mayores. Pero, porque s\u00e9 que una de las partes de la prudencia es que lo que se puede hacer por bien no se haga por mal, quiero rogar a estos se\u00f1ores guardianes y comisario sean servidos de desataros y dejaros ir en paz, que no faltar\u00e1n otros que sirvan al rey en mejores ocasiones; porque me parece duro caso hacer esclavos a los que Dios y naturaleza hizo libres. Cuanto m\u00e1s, se\u00f1ores guardas \u2013a\u00f1adi\u00f3 don Quijote\u2013, que estos pobres no han cometido nada contra vosotros. All\u00e1 se lo haya cada uno con su pecado; Dios hay en el cielo, que no se descuida de castigar al malo ni de premiar al bueno, y no es bien que los hombres honrados sean verdugos de los otros hombres, no y\u00e9ndoles nada en ello. Pido esto con esta mansedumbre y sosiego, porque tenga, si lo cumpl\u00eds, algo que agradeceros; y, cuando de grado no lo hag\u00e1is, esta lanza y esta espada, con el valor de mi brazo, har\u00e1n que lo hag\u00e1is por fuerza.<\/em>\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Pablo Romero Gabella<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Profesor de Geograf\u00eda e Historia<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">IES Crist\u00f3bal de Monroy<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con esta entrada finaliza este serie sobre la C\u00e1rcel Real de Sevilla y Miguel de Cervantes. En las anteriores nos hemos referido a nuestro literato inmortal y al propio edificio penitenciario. 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