{"id":5853,"date":"2026-06-22T10:50:19","date_gmt":"2026-06-22T08:50:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/?p=5853"},"modified":"2026-06-28T13:12:58","modified_gmt":"2026-06-28T11:12:58","slug":"pena-penita-pena-despedida-del-curso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/pena-penita-pena-despedida-del-curso\/","title":{"rendered":"Pena, penita, pena&#8230;(despedida del curso)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Dedicado a todo el equipo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">del peri\u00f3dico \u201cEI Instituto\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<em>La poes\u00eda es un lenguaje que no comprendemos, pero que nos entiende<\/em>\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;T.S. Eliot&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un p\u00e1rrafo que pueden saltarse<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1976 el escritor, cr\u00edtico literario y profesor norteamericano William Zinsen public\u00f3 \u201cC\u00f3mo escribir bien\u201d, hoy ya considerado un cl\u00e1sico de la \u201cautoayuda literaria\u201d. Una de sus m\u00e1ximas dice: el primer p\u00e1rrafo de cualquier texto literario es para el escritor y solo a partir del segundo ya es para el lector. As\u00ed que pueden seguir el consejo y pasar ahora mismo al segundo p\u00e1rrafo. Esto se debe a que en estas primeras l\u00edneas voy a explicar el porqu\u00e9 de esta \u00faltima colaboraci\u00f3n del curso\u2026 pero lo mismo les puede interesar y lo har\u00e9 en el segundo, que es realmente, seg\u00fan el gur\u00fa Zinsen, su primero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El sol que nos apena<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al preparar mi entrada \u201cLa saeta seg\u00fan los hermanos Machado\u201d del 2 de abril pasado, me qued\u00e9 prendado del n\u00famero especial dedicado a Sevilla de la Revista madrile\u00f1a \u201cNuevo Mundo\u201d (consultable online en la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional), publicada otro 2 de abril, pero de 1914, cuando quedaban solo cuatro meses para la gran matanza de la I Guerra Mundial. Repasando sus p\u00e1ginas impregnadas del optimismo de la \u201cBelle Epoque\u201d, encontr\u00e9 en la p\u00e1gina 6 un extenso texto titulado \u201cTesoros de Sevilla\u201d. Su autor era Jos\u00e9 Mu\u00f1oz San Rom\u00e1n (1876-1954,) de profesi\u00f3n maestro, pero a la vez, poeta, novelista, ensayista, dramaturgo y periodista de \u201cEl Liberal\u201d tanto en Sevilla como en Madrid. A este pol\u00edgrafo incansable de Camas (como Sergio Ramos) le dedica una entrada Mario M\u00e9ndez Bejarano en su tomo segundo del \u201cDiccionario de escritores, maestros y oradores naturales de Sevilla\u201d (1923), donde advierte \u201c<em>cierto suave pesimismo que el autor achaca al medio ambiente<\/em>\u201d. Me result\u00f3 curiosa esa relaci\u00f3n porque al leer su texto en la revista llego a la misma conclusi\u00f3n. El texto se organiza en tres partes: sol, claveles rojos y manzanilla. No puede ser m\u00e1s folcl\u00f3rico. El autor nos cuenta lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<em>T\u00fa [el sol] nos traes alegr\u00eda, y nos doras esta honda pena que es secreto de nuestra raza de moros y cristianos. No se sabe el porqu\u00e9 de esta pena nuestra, si la engendra el temor a perder la alegr\u00eda, porque es vida y alma de los amores (\u2026) \u00a1Nuestra pena bajo tu fuego, nuestro suave dolor entre tus resplandores<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/2wANg-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5854\" style=\"aspect-ratio:1.499270467441232;width:542px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/2wANg-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/2wANg-980x653.jpg 980w, https:\/\/www.iescristobaldemonroy.es\/periodico\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/2wANg-480x320.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen generada por IA<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Di\u00e1logo de poetas tristes en jardines igualmente tristes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuesta entender hoy en d\u00eda, donde se idolatra el bronceado tanto como los tatuajes, que el sol pueda provocar pena, tristeza o melancol\u00eda en las gentes del sur. La imagen t\u00f3pica nos traslada a todo lo contario: sol, verano, playa, alegr\u00eda, proyectos (hoy todos tenemos proyectos, muchos proyectos). Y ahora viene este texto y nos dice que s\u00ed, que todo lo anterior es cierto, pero que debajo de toda es aparente alegr\u00eda hay una pena honda, una pena como a la que canta la copla de Quintero, Le\u00f3n y Quiroga de la que tomo del t\u00edtulo de esta entrada. \u00bfSomos un pueblo triste? \u00bfTenemos algo parecido a la \u201csaudade\u201d de nuestros primos portugueses que llaman a su copla fado y que tiene al escritor Pessoa como su sumo sacerdote?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no nos pongamos serios, estamos en las puertas del verano y estamos felices por terminar un nuevo curso (\u00bfo no?). Incluso el poeta andaluz m\u00e1s triste, Antonio Machado, ten\u00eda efusiones luminosas como en el comienzo de su \u201cCampos de Castilla\u201d (1917) cuando dijo que \u201c<em>mis recuerdos son un patio de Sevilla<\/em>\u201d. \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s alegre que un patio sevillano? Pues el mismo poeta nos responde en un poema dedicado a Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez de esta manera:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u201c<em>Mi jard\u00edn tiene una fuente<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>y la fuente una quimera<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>y la quimera un amante<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>que se muere de tristeza<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este di\u00e1logo de poetas melanc\u00f3licos no puede entenderse sin un poema de JRJ (el poeta \u201cde la mirada triste\u201d seg\u00fan Rafael Cansino Assens) en sus \u201cArias tristes\u201d (1903,) cuando dibuja lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u201c<em>Es dulce el sol. De la fronda<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>triste del cercano huerto<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>sale un humo azul y blanco<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>lleno de paz y de ensue\u00f1o<\/em>\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si nos seguimos metiendo en este jard\u00edn, un jovenc\u00edsimo Manuel Chaves Nogales en su delicada obra \u201cLa ciudad\u201d (1921), nos habla de la \u201c<em>tristeza de los patios sevillanos<\/em>\u201d, a los que se asoma el perrillo \u201cMembrillo\u201d que, hu\u00e9rfano de su due\u00f1o, \u201c<em>noche y d\u00eda discurre, absorto, por las calles, mirando con sus ojuelos tristes a la gente nueva<\/em>\u201d. Aqu\u00ed podemos ver la tristeza del transe\u00fante en el verano sevillano  bajo un sol que abrasa y abraza que hiere de luz y que no deja huellas, sino heridas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El sol solea la soledad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sol, due\u00f1o y se\u00f1or, ejerce su dominio sobre los que buscan la sombra, incluidos los perrillos, y que nos recuerda el poema \u201cEl andaluz\u201d de Luis Cernuda:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u201c<em>Sombra hecha de luz,<br>que templando repele,<br>es fuego con nieve<br>el andaluz.<br>Enigma al trasluz,<br>pues va entre gente solo,<br>es amor con odio<br>el andaluz<\/em>\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta idea de soledad soleada entre la multitud la podemos ver, de nuevo, en Antonio Machado en el retrato que de \u00e9l hace &nbsp;Cansino Assens en 1912 (\u201cLa novela del literato\u201d) cuando comenz\u00f3 su viudedad:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<em>Pero, \u00bfqu\u00e9 tristes y exquisitas armon\u00edas no vibraron en su cerebro en esta noche alegre de verano y de luna, entre esta muchedumbre, llena de parejas, matrimonios y ni\u00f1os?<\/em>\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta su jaranero hermano Manuel no pudo sustraerse a ese encanto de la pena, aunque la enfoca desde lo flamenco y popular, lejos de la introspecci\u00f3n de Antonio.&nbsp; En \u201cLa pena\u201d (dentro del poemario \u201cCante hondo\u201d que lo escribe ese mismo a\u00f1o de 1912) nos cuenta o m\u00e1s bien los canta:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>\u201cMi pena es muy mala,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>Porque es una pena que yo no quisiera<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>que se me quitara<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>Vino como vienen,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>Sin saber de d\u00f3nde,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>el agua a los mares, las flores a mayo,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>los vientos al bosque\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Seres de luz contradictorios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El andaluz es pura contradicci\u00f3n, un t\u00f3pico que se fue extendiendo por la literatura de comienzos del siglo XIX, y que reflej\u00f3 magn\u00edficamente el escritor y polemista bohemio Eugenio Noel (el cual tiene una calle dedica en nuestra localidad) en dos libros se\u00f1eros: \u201cSemana Santa en Sevilla\u201d y \u201cSe\u00f1oritos chulos, fen\u00f3menos, gitanos y flamencos\u201d (1916). En el \u00faltimo nos zarandea con sentencias que hoy provocar\u00edan m\u00e1s de una querella:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<em>El pueblo andaluz ha dejado hacer al clima y al cacique, y es hoy v\u00edctima de los dos. Lo sabe, y se defiende con la iron\u00eda, que el sol obra con el resplandor fugitivo de la gracia\u2026El sol le da una vida falsa, luz, colores, alcohol, gazpacho; su imaginaci\u00f3n suple lo dem\u00e1s<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De nuevo el sol, omnipresente, pero junto a una variante sociopol\u00edtica: la explotaci\u00f3n de los \u201cse\u00f1oritos\u201d, a la que se refer\u00eda Blas Infante con aquello de <em>\u201c\u00a1Andaluces, levantaos\/ pedid tierra y libertad\u2026<\/em>\u201d Todo ello bajo \u201c<em>el sol de nuestra tierra<\/em>\u201d y aquello otro de \u201c<em>hombres de luz que a los hombres, alma de hombres les dimos<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El sol esconde la pena<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 estemos meti\u00e9ndonos en jardines ajenos, pero lo que quiero subrayar es la (sobre)presencia de este sol, que en estos d\u00edas nos acogota, y que nos lleva a una melancol\u00eda que es el reverso de la secular alegr\u00eda andaluza. Volviendo a Noel, en el comienzo de su obra sobre la Semana Santa de Sevilla, escribe uno de los m\u00e1s bellos trazos sobre esta ciudad:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<em>Sevilla es una ciudad encantadora y m\u00e1gica (&#8230;)su tragedia pasa desapercibida porque esa ciudad tiene el genio de la simulaci\u00f3n perfecta y porque nadie va a Sevilla sino es a distraerse (\u2026) No hay en la tierra una ciudad que gaste tanto ingenio en no descubrir su secreto<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De nuevo la idea de una pena muy honda que ocultamos bajo la ancestral alegr\u00eda. La grand\u00edsima poetisa norteamericana Emily Dickinson (1830-1886), tan lejos de ser cegada por el sol andaluz, no lo pudo expresar mejor: \u201c<em>el j\u00fabilo es la cota de malla de la angustia<\/em>\u201d. La idea de ocultaci\u00f3n de la pena es algo que trasciende la geograf\u00eda, pero insisto en el papel que juega el sol: donador de vida y, a la vez, delator de nuestros pesares. Vayamos a un veintea\u00f1ero Jorge Luis Borges que en su poema \u201cAusencia\u201d (\u201cFervor de Buenos Aires\u201d, 1923) nos cuenta que:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><em>\u201c\u00bfEn qu\u00e9 hondonada esconder\u00e9 mi alma<\/em><em><br>para que no vea tu ausencia<br>que como un sol terrible, sin ocaso,<br>brilla definitiva y despiadada<\/em>?\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La belleza: el origen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acudamos a los especialistas en tristezas, penas y melancol\u00edas para intentar allegar a conclusiones. Dentro de ellos, destaca Robert Burton que en 1691 escribi\u00f3 su \u201cAnatom\u00eda de la melancol\u00eda\u201d. Y una de las razones que pueden llevarnos a la melancol\u00eda o a la pena es la belleza, ya que su contemplaci\u00f3n obsesiva puede \u201c<em>hacernos perder el juicio, ese placer puede convertirse en dolor, provocarnos suma tristeza y descontento, labrar nuestra desgracia postrera y al cabo, causar melancol\u00eda<\/em>\u201d. El sabio Avicena llamaba a esto \u201cIlish\u201d, una enfermedad que se produce cuando se medita continuamente sobre la belleza; Charles Baudelaire lo llamar\u00eda \u201cspleen\u201d y lo consignar\u00eda en sus diarios:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<em>He encontrado la definici\u00f3n de belleza. Es algo de ardor y de aflicci\u00f3n, de voluptuosidad y de tristeza, que conduce a una impresi\u00f3n de melancol\u00eda<\/em>\u2026\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed podr\u00edamos llegar a un intento de conclusi\u00f3n de todo lo anterior. La belleza del sur es tal que podr\u00eda provocar esa reacci\u00f3n de la que nos habla Baudelaire, esa reacci\u00f3n que se potencia, quiz\u00e1, por un sol dionisiaco que se ense\u00f1orea y &nbsp;ensue\u00f1a a todo aquel que se atreve a mirarla cara a cara (que es la primera).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Terminemos con Robert Burton: para \u00e9l la estaci\u00f3n de la melancol\u00eda era el oto\u00f1o y no el verano, como aqu\u00ed mantenemos, y se confesaba ante el lector con lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c<em>Escribo sobre la melancol\u00eda para estar ocupado en la manera de evitar la melancol\u00eda<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Feliz verano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Pablo Romero Gabella<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Profesor Geograf\u00eda e Historia<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">IES Crist\u00f3bal de Monroy.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dedicado a todo el equipo del peri\u00f3dico \u201cEI Instituto\u201d \u201cLa poes\u00eda es un lenguaje que no comprendemos, pero que nos entiende\u201d &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;T.S. 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