
Cada comienzo, una nueva aventura
Feliz Día de las Bibliotecas
Por Elena Pérez Ornia, Coordinadora de la Biblioteca del Instituto Cristóbal ed Monroy.
«No es solo una biblioteca. Es una nave espacial que te llevará a los puntos más lejanos del universo, una máquina del tiempo que te llevará al pasado lejano y al lejano futuro, un maestro que sabe más que ningún ser humano, un amigo que te divertirá y te consolará y sobre todo una salida a una vida mejor, más feliz y más útil».
Isaac Asimov
Todos los comienzos tienen algo de aventura, ilusionan por lo que prometen, pero a la vez nos inquietan por lo que desconocemos, probablemente porque no tenemos un mapa que nos guíe y que nos anticipe qué nos vamos a encontrar. Sin embargo…¡ahí está lo emocionante! Durante estos primeros días de clase todos, profesorado y alumnado, sentimos esa sensación de nerviosismo ante el desafío del nuevo curso que acaba de comenzar. Para unos el instituto es ya un territorio conocido, de reencuentro con amigos, pero otros viven estos primeros días con una sensación de cosquilleo en la que se entremezclan sentimientos encontrados. Los que llegan por primera vez, pueden sentirse abrumados por las dimensiones de nuestro centro, pero aquí nadie se siente perdido, ya que siempre hay una mano dispuesta a acompañar y ayudar para que todos nos sintamos acogidos y pronto los rostros que se cruzan por los pasillos se vayan volviendo conocidos. Nosotros, los componentes del Equipo de Biblioteca, queremos daros la bienvenida y ser parte de esos nombres que pronto comiencen a ser caras cercanas y familiares.
¡Acercaos a nuestra biblioteca! Os aseguramos que no quiere ser únicamente un espacio lleno de estanterías en el que se almacenan miles de libros, sino un lugar que ofrece la oportunidad de compartir experiencias y descubrir personas e historias que aguardan tras los meses de descanso veraniego. Por ello, aprovechando que se acerca el 24 de octubre, Día de las Bibliotecas, os animamos a visitarla. Tenemos la certeza de que nuestros libros están ansiosos de ser descubiertos, ellos esperan inquietos a que alguien se detenga, unos ojos se posen en ellos, observen su cubierta y, finalmente, unas manos decidan sacarlos del letargo al que les ha obligado el fin de curso. La llegada del nuevo los vuelve inquietos y deseosos de que un lector sienta curiosidad y los devuelva a la vida para poder contar las aventuras que permanecen en su interior. A ellos no les importa si llevamos años leyendo o si todavía no hemos encontrado una historia que nos atrape. No les importa si preferimos la fantasía, el misterio o el humor. Son objetos muy generosos, unas veces nos ofrecen viajar a lugares lejanos y extraordinarios, islas remotas, bosques encantados o castillos misteriosos; otras, en cambio, la travesía nos conduce hacia nuestro propio interior y entre sus páginas podemos encontrar emociones y sentimientos que creíamos desconocidos y a los que ahora podemos ponerles nombres, respuestas a preguntas que nunca nos habíamos atrevido a formular e ideas que nos ayudan a mirar la realidad con otros ojos.
Lo que es seguro es que siempre nos ofrecen vivir y disfrutar una nueva aventura, solo debemos dar el primer paso. Todo comienza de manera muy sencilla: abre un libro, incluso al azar. Luego, solo queda dejarse sorprender. ¡Nunca se sabe qué puede suceder cuando un libro y su lector se encuentran!
«Podemos sentarnos en nuestra biblioteca y aun así estar en todos los rincones de la tierra».


