POEMA III
Alzamos el vuelo, sin alas… o con ellas,
si el horizonte existe o si lo niegan,
despegados de todo lo mundano o apegados al cieno,
por convicción, a veces, por pura inercia, demasiadas.
Corremos a un ritmo equívoco que busca para encontrar,
y no camina.
Cometemos errores.
¡Qué humano nos parece ese errar inconsciente!
Paremos y pensemos, sobre todo, sintamos.
¡Qué somos verdaderos, si no todo es azar!
En esa certidumbre reposa toda paz,
hermosa luz, que merece todos los movimientos.
Isabel López-Cepero


