POEMA IV
Escúchame, de veras.
Te digo a ti, que no me ves:
no hay certidumbre cierta en las certezas, únicamente mías.
Porque la rotundidad se desvanece
entre los gritos de las palabras hueras.
Te entiendo en los silencios plagados de razón.
Porque la realidad se impone libre,
tan liviana, tan fuerte, tan sincera, tan frágil.
De verdad que sí quiero estar, pero no sé,
si me ignoras, me escondes… y me hieres.
Te escucho, te respeto,
aunque no porte tus desdenes y no los alimente,
porque eso no lo entiendo:
ser círculo cerrado, concéntrico… y tan solo.
Isabel López-Cepero.


