POEMA VII
Liberada a través de los libros,
una sonrisa enorme de estandarte,
conmueve las entrañas.
He visto a Alicia en su tamaño justo,
acariciar el pelo de la chica que se sienta a estudiar cada mañana.
Se han estremecido levemente las dos,
fluyendo una conexión extracorpórea, intransferible.
Juntas han ido desgranando las palabras de un texto coherente.
“Hasta luego, maestra, gracias”.
“Adiós, Alicia”.
¡Qué maravilla ser trascendental!
Isabel López-Cepero.


