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En la materia Aprendizaje Socioemocional (ASE), dirigida al alumnado de 4°ESO, hemos trabajado durante la primera evaluación el proceso de autoconocimiento a través de los recuerdos, así como la identificación de las emociones. El alumnado ha aprendido la importancia de gestionarlas para lograr una vida más plena y saludable.
Una de las tareas propuestas en clase ha sido la elaboración de cartas destinadas a “la versión pasada” de cada estudiante. El objetivo era que cada alumno pudiera reconocer y aceptar las emociones vividas, así como el vínculo existente entre estas y la experiencia personal que las ha motivado, para adquirir un aprendizaje socioemocional en el momento presente.
A continuación, se presentan algunas de estas cartas en nuestro periódico:

Querido yo de hace unos meses,
Sé que ahora mismo estás en un momento de mucha incertidumbre. Estás a punto de empezar el curso, pero no en el sitio de siempre. Sé que el cambio de instituto, dejar atrás el ambiente conocido, tus amigos, tus profesores y la gente que conoces desde los 3 años estando allí en los Salesianos, te da un miedo terrible.
Estás sintiendo una mezcla de rabia por lo que pasó y nervios por lo desconocido. Quiero que sepas que tomaste la decisión correcta al irte tras repetir por ese problema, y que el futuro, aunque ahora parezca una montaña rusa, va a ser mucho mejor de lo que imaginas.
Recuerdas bien por qué te fuiste del otro instituto, ¿verdad? Sentías que las cosas se estaban yendo de las manos con las notas y esa sensación constante de que todo era un esfuerzo inútil. El agobio era tan grande que te costaba hasta concentrarte en casa.
Estuviste a punto de tirar la toalla con todo, pensando que quizás no eras lo suficientemente listo para seguir estudiando.
Pues bien, te escribo desde el Monroy, y déjame decirte algo: ite va increíblemente bien!
Sé que al principio te costó un poco adaptarte a los horarios nuevos y a los profesores, que tienen métodos diferentes, también a tus compañeros nuevos e incluso materias nuevas, ya que has decidido cambiar de cuarto de ciencias a letras. Te preocupaba que la gente te mirara raro por ser el «nuevo» o por haber repetido/cambiado de centro. Pero la realidad es que aquí el ambiente es mucho más tranquilo y te adaptaste genial, ¡incluso llegarás a ser delegada de tu clase!
Bueno Lucía del pasado, créeme que aunque estés repitiendo curso, te va muy bien este año con buenas notas y amigos nuevos, incluso ya conocías a algunos y ahora son más cercanos. Que aunque ya conocieras gente aquí en el Monroy no estaban en tu clase, pero… ¡va a ser un año fantástico!

Hola, yo del pasado:

Te escribo desde un lugar que ahora mismo no puedes ni imaginar. He aprendido un montón de cosas que me habría encantado saber antes, sobre todo sobre eso que tanto te incomoda y que llamas “nervios” o “preocupaciones”. En realidad es ansiedad, aunque todavía no tengas claro qué significa.

Quiero contarte en qué momentos lo vas a pasar peor para que no pienses que estás exagerando o que hay algo mal contigo.

Normalmente te sientes fatal cuando estás en situaciones nuevas y tu cabeza empieza a inventarse mil problemas que probablemente nunca pasen. También cuando sientes que tienes que hacerlo todo perfecto y que si fallas, decepcionas a todo el mundo. En los momentos de silencio, cuando te quedas sola con tus pensamientos, es cuando más fuerte te ataca, porque empieza a llenarte de dudas y de miedos. Y también aparece cuando llevas mucho tiempo guardándote cosas sin decir nada.

Sé que a veces te cuesta respirar, que el pecho se te apreta y sientes que vas a perder el control… pero quiero que sepas algo: no eres débil. No estás rota. Solo estás intentando protegerte, aunque te salga de esta forma tan intensa.

Con el tiempo aprenderás que no tienes que pelear con la ansiedad para vencerla. A veces basta con reconocer lo que sientes y decirte “ok, estoy ansiosa, pero voy a estar bien”. También aprenderás a cuestionar esos pensamientos horribles que aparecen sin aviso. La mayoría son solo eso: pensamientos, no realidades.

Y por favor, no te guardes todo para ti. Hablar con alguien, aunque sea una sola persona, te va a hacer sentir muchísimo más ligera. Además, hacer pausas, respirar más lento, salir a caminar un rato o simplemente cambiar de ambiente te ayudará más de lo que crees.

Quiero que tengas muy presente esto: lo que ahora te parece enorme e imposible, con el tiempo se vuelve manejable. Tienes más fuerza de la que imaginas, y aunque habrá días difíciles, también habrá muchos en los que te sentirás orgullosa de ti.

Estoy aquí gracias a ti, a lo que vas aprendiendo, a lo que vas superando. No estás sola. Y lo que viene, aunque a veces dé miedo, también traerá cosas preciosas.

Con mucho cariño,
Tu yo del futuro

CARTA A MI YO DEL PASADO
Querida yo:
Te escribo desde un tiempo más claro, aunque no perfecto. Un tiempo donde he aprendido a darle nombre a eso que te acompaña
en silencio. Tu no sientes ansiedad por cosas grandes; la tuya llega en lo cotidiano, como una sombra suave que a veces se alarga más de lo que debería. Y aunque parezca pequeña, se lo mucho que pesa.
Sé que hay días en los que te despiertas con un peso que no sabes explicar, como si una niebla se hubiese quedado a dormir contigo. Todo parece normal por fuera, pero por dentro algo no encaja. Lo se, te preguntas qué te pasa, porque te invade ese nudo sin motivo, porque el corazón parece olvidarse de su ritmo. Aun así sigues adelante, y quizá no lo sepas, pero eso ya es una forma de valentía.

Habrá tardes en las que te mires al espejo buscando una respuesta que no llega. Momentos en los que te rías con tus amigas mientras por dentro sientes un vacío pequeño, discreto, pero real. Y noches en las que los pensamientos se multiplican, como si la oscuridad hiciera eco dentro de ti. Te parece que nadie lo nota, pero tú lo sientes todo con intensidad.

Cuando te sientas así, no te castigues. Habla contigo de la misma manera con la que hablas con la gente que quieres. Respira como quien abre una ventana para que entre un poco de aire fresco. Permítete estar mal sin inventar explicaciones. A veces el alma se cansa sin hacer ruido, y no es un fallo, es un recordatorio de que también necesitas un descanso.

En medio de esa confusión también aparece, aunque no siempre la veas, una belleza silenciosa: la música que te calma, una conversación que te hace sentir a salvo, una tarde tranquila en la que parece que todo por fin se relaja dentro de ti. Una luz que, aunque sea muy poco a poco, comienza a abrirse paso entre la oscuridad.

Con el tiempo también aprenderás algo hermoso: que no necesitas entender cada emoción para sobrevivirla. Que puedes sentirte perdido y aun así estar avanzando. Y que incluso en los peores días hay una luz pequeña que insiste, que no se apaga. La verás más veces de las que crees, aunque ahora te cueste reconocerla. A medida que pase el tiempo empezarás a construir tus propios refugios. Una canción, un cuaderno donde vaciar el corazón, un paseo lento en el frío invierno, y el simple “hoy no me encuentro muy bien” dicho sin miedo. Comprenderás que no es debilidad pedir ayuda. Es otra forma de crecer.

Quiero que confíes en ti. En tu forma tranquila de resistir. En la fuerza que nunca reconoces, pero que siempre has tenido. En que todo lo que ahora te pesa será, algún día, una historia que ya pasó. Y cuando llegue ese día, mirarás atrás y verás que esta versión de ti, tan sensible, tan silenciosa, tan llena de preguntas, te sostuvo más de lo que imaginas.
Y ojalá algún día puedas mirarte con la misma ternura con la que te miro yo ahora, y entiendas que incluso tus heridas fueron, sin saberlo, la forma más brillante que tuvo la vida de enseñarte a brillar.

Cuídala. Cuídate.
Con cariño,
Tu yo del futuro.

La profesora, Ángela Ramos Nieto.

Nota de edición: (Hay algunos errores ortográficos no corregidos)


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