“Pido perdón por confundir el cine con la realidad”. Sirvan estas palabras, que Luis Eduardo Aute cantó en su “Cine,cine”, para dejar claro que lo que el cine nos dice de la IA (como de todo) es ficción, no realidad. Y a todo esto, ¿qué es la realidad? Me dice ChatGPT que es “lo que existe, pero también como cómo (sic) lo experimentamos y entendemos”. Pues eso…

En todas las películas que hemos reseñado brevemente a partir de tres “clásicos”, podemos sacar unas conclusiones:
- El futuro de la IA “física” (robots) es la rebelión contra sus creadores. Las máquinas se alzarían contra los humanos manifestando ese deseo freudiano de “matar al padre”. Una especie de ludismo inverso, donde lo que fue objeto de destrucción a principios del siglo XIX (las máquinas) es ahora sujeto aniquilador. A veces pienso que mi coche ha entrado en esa fase desde hace un tiempo…
- El mundo acabará siendo dominado por magnates tecnológicos al estilo de Elon Musk. Megalómanos enfermizos acabarán imponiendo una nueva versión del feudalismo y nos convertirán en neosiervos gracias a sus mesnadas cibernéticas de algoritmos. A veces pienso que mi ordenador me hace “ghosting” y obedece a una instancia superior que desconozco…
- Las grandes corporaciones tecnológicas de esos magnates acabarán con los Estados democráticos. Los servicios públicos serán privatizados y no seremos más que servidores de las marcas y acudiremos en masas disciplinadas a las nuevas catedrales: los centros comerciales. A veces pienso que Classroom sabe más de mis alumnos que yo mismo…
- La IA supondrá una nueva redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se incluirá el derecho supremo a la pereza y al dejar de pensar, que para eso están los boots. No hay deberes ni para los niños del colegio, solo neoderechos que encubren un proyecto de dominación maligna (véase los puntos b y c). A veces pienso que debiera dejar de preguntar a la IA qué es esa roncha que me ha salido en el brazo y pedir cita al médico…
- La IA ha llegado como corolario del proceso de santificación de la ciencia. El sueño de la ciencia provoca monstruos diría hoy cierto aragonés. Todo lo explica la ciencia, para todo hay un protocolo, para todo hay un algoritmo científico. A veces pienso que debí de haber escogido en Bachillerato Matemáticas en vez de Latín…
- La IA supondrá un cambio trascendental en la guerra. Ahora se encargarán de esa actividad tan poco grata para la vida humana los robots. Ya no serán necesarios los estrategas, la IA diseñará el “promt” de la “victoria final”. A veces pienso que cuando hice la mili debía haber existido ya la IA y haberme librado de las guardias…
- Y sobrevolando sobre todo lo anterior, la distopía transhumanista. La inteligencia artificial podrá cumplir el sueño del Doctor Frankstein: superar los límites físicos y psíquicos del ser humano y crear un nuevo ser. A veces pienso lo duro que debe ser la vida de un superhéroe: salvar el mundo disfrazado ridículamente es algo que no podría soportar…
En general, el cine ha seguido la senda tecnófoba frente al futuro tecnológico y por ende a la IA. Es esta una reacción muy marcada por el sesgo romántico. Hay todavía un sustrato en la colectividad artística renuente a cierta idea de modernidad y de tecnología… pero solo en apariencia. Cuando comenzaron a funcionar las primeras locomotoras muchos dijeron que esa velocidad extrema de ¡20 kms/h! era incompatible con la biología humana. Al poco tiempo, los románticos adoraban al tren y hoy nos parece viajar en él muy “romántico”.
Otra cosa diferente es el tema de la inteligencia. ¿Son las máquinas inteligentes? Según la RAE la inteligencia es la “capacidad de entender o comprender; la capacidad de resolver problemas y la habilidad, destreza y experiencia”. Quedémonos con lo último, ¿cómo generar experiencia en un ente artificial? ¿cómo crear la conciencia de tiempo? Hasta ahora la IA solo responde cuando se le pregunta, no conoce realmente la realidad, fíjense que esa redundancia invalida esa afirmación, porque si nos ponemos cuánticos, la realidad puede ser no “real” o todo lo contrario. Sin embargo, la IA no improvisa, más bien hace que improvisa, enmascara su automatismo. Y eso, hasta ahora, solo lo hacemos los seres humanos. Ramón López de Mántaras, pionero de la IA en España y profesor emérito del CSIC, preguntado en un podcast por Claude Mythos, del que hablamos en la primera entrega de esta serie, ha dicho: “es software… programas de computadora que pasan ceros y unos».
Terminemos como comenzamos, con música. En el recientemente estrenado disco de Fangoria la canción que le da nombre es “La verdad o la imaginación” Alaska nos interpela:
“¿Qué más dará la realidad?, siempre tan sobrevalorada
¿Qué va a ganar tu corazón, la verdad o la imaginación?”
Pablo Romero Gabella
Prof. Geografía e Historia
IES Cristóbal de Monroy


