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Luis Sanabria y Aldair Castillo terminaron el Bachillerato semipresencial en 2025 y hoy forman parte de las Fuerzas Armadas. Su experiencia demuestra que compaginar estudios, trabajo y vida personal es difícil, pero posible con constancia, organización y apoyo.

Luis y Aldair con sus profesoras Livia Guillén y Ana Romero.

Volver a estudiar siendo adulto no siempre es fácil. Compaginar las clases con el trabajo, la familia y otras responsabilidades puede parecer, en ocasiones, una tarea imposible. Sin embargo, la historia de Luis y Aldair, antiguos alumnos de Bachillerato semipresencial de nuestro centro, demuestra que con esfuerzo y perseverancia se pueden alcanzar los objetivos que uno se propone.

Ambos terminaron el Bachillerato en 2025 y tenían un objetivo muy claro: acceder a las Fuerzas Armadas, ámbito profesional en el que trabajan actualmente. Para ellos, la modalidad semipresencial fue fundamental para poder compaginar los estudios con el resto de sus obligaciones.

“Por motivos de trabajo, sobre todo. No te puedes dedicar al 100%”, explica Aldair. Luis destaca también la flexibilidad que ofrece esta modalidad, ya que permite dedicar tiempo “al trabajo, a la familia y a otras obligaciones”.

Adaptarse, organizarse y no rendirse

El comienzo no fue sencillo para ninguno de los dos. Luis llegaba de la ESPA y tuvo que acostumbrarse a una forma de estudio diferente, con más contenidos y una mayor necesidad de utilizar técnicas de estudio. Su consejo para quienes comienzan este camino es claro: tener constancia y preguntar a los profesores cuando sea necesario.

La experiencia de Aldair fue todavía más larga. Se matriculó por primera vez en 2018, después de obtener la ESO mediante pruebas libres. Primero intentó cursar Bachillerato en modalidad presencial, pero no consiguió compaginarlo con sus circunstancias personales.

La situación cambió cuando Luis se matriculó con él. La amistad entre ambos se convirtió en uno de sus principales apoyos durante los años de estudio. “Nos ayudábamos mucho mutuamente”, recuerda Aldair. Luis coincide: gracias a su compañero consiguió seguir adelante en momentos en los que algunas asignaturas se hicieron especialmente difíciles. “Tirábamos el uno del otro para continuar”, afirma.

Su experiencia demuestra que, aunque la semipresencialidad exige autonomía, no significa necesariamente estar solo.

Profesores que dejan huella

La relación con el profesorado fue otro de los aspectos que ambos recuerdan con especial cariño. Destacan la cercanía y la flexibilidad que encontraron durante sus estudios, especialmente cuando el trabajo les impedía cumplir con los plazos habituales.

Entre los docentes que recuerdan de manera especial se encuentra Livia, profesora de Historia, de quien destacan su manera amena de explicar y su entusiasmo por la enseñanza. También recuerdan a Ana, profesora de Inglés, una asignatura que consideran especialmente complicada, pero en la que se sintieron motivados para continuar.

Las anécdotas tampoco faltan. Aldair recuerda con humor cómo entregó a Cynthia, profesora de Lengua, un gran número de tareas a última hora después de haber vuelto a realizar todas las actividades. Luis, por su parte, guarda un recuerdo especial de Amalia, también de Lengua. La sintaxis siempre se le había resistido, pero gracias a su ayuda consiguió aprobar la asignatura en el último trimestre.

Cuando abandonar parece la opción más fácil

Aldair reconoce que llegó a abandonar los estudios durante un tiempo, pero decidió volver. Con el paso de los años comprendió que la formación era importante para alcanzar sus objetivos profesionales.

Para Luis, terminar Bachillerato se convirtió además en un reto personal. “Si algún día hubiese abandonado, me habría quedado esa espinita”, explica. Para él, conseguir una meta también ayuda a desarrollar la capacidad de perseverar ante las dificultades.

Y esa perseverancia es precisamente uno de los aprendizajes que ambos consideran más importantes de su experiencia.

Un consejo para quienes están pensando en matricularse

A quienes estén pensando en comenzar Bachillerato siendo adultos, Luis les anima a no dudar de sí mismos. Reconoce que puede ser “un año duro, pero también bonito” y recuerda que no es necesario conseguirlo todo de golpe: la modalidad semipresencial permite ir superando las asignaturas poco a poco, aunque sean necesarios varios años.

Aldair coincide en que el tiempo puede organizarse. Su estrategia consistía en aprovechar sus días libres para acudir a clase, escuchar las explicaciones y realizar las tareas.

Para los estudiantes que actualmente cursan Bachillerato semipresencial y se sienten saturados, su principal recomendación es sencilla: llevar las tareas al día. Además de ayudar a mejorar las calificaciones, hacer las actividades permite practicar los contenidos de cara a los exámenes.

Al pedirles una última palabra que resumiera lo que significó para ellos conseguir el Bachillerato, sus respuestas reflejan perfectamente su experiencia.

Aldair: “Constancia”.

Luis: “Creer en ti mismo”.

Dos palabras diferentes, pero un mismo mensaje: estudiar mientras se trabaja y se afrontan otras responsabilidades puede ser un reto, pero perseguir una meta y no rendirse puede convertir ese esfuerzo en un logro del que sentirse orgulloso.


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