El pasado 25 de junio, la directora del IES Cristobal de Monroy, María Quirós, se llevó una grata sorpresa al descubrir que todos sus compañeros se habían reunido en la biblioteca del centro para rendir homenaje a la trayectoria de esta mujer incasable. El acto fue organizado con cautela y presentado por Rocío Ortiz, vicedirectora y mano derecha de María. Primero, Isabel López-Cepero, profesora de lengua, le dedicó unas palabras y un poema de cosecha propia:
María Quirós
Cual horizonte sin límites,
el porvenir presente.
El mapa de la experiencia
que reconforta y alienta,
que te lanza, reconviene,
exige, felicita.
Se sobrecoge contigo,
te atiende y entiende.
Se reafirma entre altas cordilleras,
transita el valle de cientos.
Ella es Monroy.
Y se define
para siempre en su historia,
entre los confines geográficos
de todos los lugares habitados
por su palabra y su mirada.
Isabel López-Cepero


Luego intervino Pablo Romero, profesor de Historia, quien también ensalzó la labor de María durante tantos años al frente de la directiva. Durante el acto también se proyectó un vídeo en el que muchos de los profesores del centro quisieron elogiar a María, tanto en el plano profesional como en el personal. El profesor Jesús Ramírez fue el responsable de la ediciónde este vídeo, que tanto emocionó a María. Finalmente, la homenajeada tomó la palabra quiso hacer un repaso por los momentos más destacables durante su cargo: la revolución tecnológica, el cambio de la LOGSE a la LOE con la introducción en 2005 de los 1º y 2º de ESO en el IES, la reforma arquitectónica del edificio con las consecuentes clases fuera del centro, los años de masificación de éste, la pandemia, el Monroy en el Parlamento Europeo… ¡Tantas cosas han pasado! Pero sin duda, el mensaje que nos ha calado es que el Monroy del presente es mejor que el Monroy del pasado. Y esto significa que el Monroy que nos ha dejado María es mejor que el que una vez fue cuando tomó el cargo, hace ni más ni menos que 21 años.
Terminado el acto, todo el que quiso pudo echar un rato agradable rodeado de colegas de profesión y a la vez degustar los aperitivos que Vicky, la encargada de la cafetería escolar, había preparado con mucho mimo, como siempre.



