«Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida es,
en realidad, una calle de sentido único.»
En estos días en los que los libros cobran protagonismo con motivo de la celebración del Día Internacional del Libro, animamos a los lectores a que se sumerjan en la lectura de uno de los géneros que más fácilmente nos atrapa: la novela policiaca. En el campo de la ficción
detectivesca hay una escritora que es una auténtica institución, Agatha Christie, la autora británica más leída de la historia y de la que se cumplen cincuenta años de su fallecimiento. ¿Quién no se ha sentido alguna vez tentado a resolver un misterio antes de llegar a la última
página? Un asesinato en una mansión aislada por la nieve, un grupo de desconocidos con secretos inconfesables, una taza de té envenenada, un arma humeante o un cadáver todavía tibio en la biblioteca plantean retos tan excitantes que resulta difícil no enfrentarse al desafío
intelectual de descifrarlos.
El universo que crea este género nos ofrece una propuesta muy atractiva en la que se aúnan entretenimiento, fascinación ante lo desconocido y un auténtico reto intelectual. Esta cosmovisión es la que plantea la psicología del «Whodunit», contracción de la pregunta inglesa Who has done it? (¿Quién lo hizo?) desarrollada en el periodo de entreguerras, momento en el que alcanza su mayor esplendor. Lo fascinante de este género es que en ese mundo imaginario, en ese duelo ficticio en el que intervienen el autor, los personajes y el lector, este último se convierte en elemento activo que debe poner a prueba su agudeza e inteligencia para descubrir pistas ocultas, elegir sospechosos, descubrir trampas y descifrar el rompecabezas escondido entre las páginas. El desafío resulta excitante: convertirnos en auténticos detectives poniendo a trabajar nuestras “pequeñas células grises” para descubrir quién es el asesino, antes de que lo desvele el detective encargado de resolver el caso. Esta es la magia y el placer que nos proporciona la lectura, la posibilidad de ser protagonistas de historias que serían imposibles fuera de las páginas de los libros.
Un nombre de mujer, un nuevo método y una arquitecta de tramas perfectas
En este contexto literario, la escritora británica Agatha Mary Clarissa Miller, conocida mundialmente como Agatha Christie, transformó el género y elevó el formato del whodunit a un nivel de sofisticación técnica y artística sin precedentes. Sus novelas presentan un cambio
total de enfoque, ya que se aleja del método tradicional puramente deductivo basado en el descarte de sospechosos (abducción clásica) y lo sustituye por la coexistencia de todas las hipótesis, donde no se eliminan posibilidades, sino que se sintetizan (abducción cuántica). El mejor ejemplo de este nuevo método lo encontramos en Asesinato en el Orient Express donde el misterio se resuelve encontrando la estructura oculta que une y encaja todas las piezas.
En sus obras Christie opta por adentrarse en la psicología humana, en la observación de los detalles aparentemente nimios y en la creación de tramas que desafían las reglas del género mediante giros sorprendentes. Para ello se sirve de dos personajes icónicos: el meticuloso ex policía belga refugiado en Inglaterra, Hércules Poirot, y la señora mayor y aparentemente frágil Miss Marple. Ambos nos ofrecen diferentes formas de inteligencia, pero con un objetivo común: descubrir la verdad. Uno, vanidoso y pedante, entiende el mundo como un tablero de ajedrez en el que cada pieza ocupa un lugar exacto y preciso, en el que cada caso resuelto es una victoria de la razón y de la lógica sobre el caos; la otra, discreta e intuitiva, se basa en la psicología femenina y en el conocimiento profundo de las personas. Mientras uno pone su cerebro a trabajar de forma absolutamente racional, la otra teje, cuida el jardín o toma una taza de té mientras observa y escucha a sus vecinos, los cuales no son otra cosa que versiones a pequeña escala de los criminales a los que descubre mediante analogía. Ambos nos ofrecen dos formas diferentes de mirar el mundo, pero más que oponerse, se complementan.
Las tramas de sus novelas son un auténtico rompecabezas y para que el puzle funcione crea espacios únicos y aislados, la denominada «Habitación Cerrada» en la que se genera una atmósfera claustrofóbica donde todos pueden ser potenciales víctimas y asesinos: una isla (Y no quedó ninguno, antes conocida como Diez Negritos), un tren atrapado en la nieve (Asesinato en el Orient Express), una excavación arqueológica (Muerte en el Nilo) o una mansión rural desconectada por una tormenta (La ratonera). Pero su genialidad va más allá. La escritora inglesa invierte los roles y la persona que pasa desapercibida o es socialmente irreprochable probablemente sea la que sostenga el arma. Si una pista se presenta de forma muy evidente, probablemente sea falsa y solo sirva para distraer al lector; por el contrario, si un dato se menciona de pasada, este será crucial para resolver el caso. Ese ilusionismo literario es la clave del “método Christie”. Un ejemplo perfecto lo encontramos en Muerte en el Nilo, donde crea un escenario de celos en el que la sangre es esmalte de uñas y la herida ocasionada por un disparo es falsa, todo con el objetivo de crear una farsa para desviar nuestra atención del verdadero asesino. En esa arquitectura perfecta, Christie hace uso del denominado arte del «Arenque Rojo» (The Red Herring), por ello, en la escena del crimen suelen aparecer diseminadas pistas falsas y tramas secundarias que distraen al lector. El asesino no se esconde entre las sombras, se exhibe a plena luz del día, si no lo vemos, es porque lo hemos protegido con nuestros propios prejuicios: «Todo asesino es probablemente el viejo amigo de alguien».
El legado que nos ha dejado la escritora es eterno, escribió más de 80 novelas, colecciones de relatos, además de obras teatrales de las que se han realizado versiones cinematográficas y teatrales de éxito indiscutible que aún hoy podemos disfrutar. Sus obras no solo son puzles perfectos, también encierran una crítica social que refleja las grietas de la alta sociedad británica de entreguerras, donde las apariencias esconden graves problemas económicos y sociales. Si nos adentramos en su ámbito personal, comprobamos que la línea entre vida y
literatura se difumina. Su experiencia vital fue absolutamente fascinante y se refleja en sus obras. Pasó su niñez rodeada de mujeres fuertes, como algunos de sus personajes femeninos, los cuales desafían las normas y se convierten en símbolos de la búsqueda de independencia
de la mujer. Durante la Primera Guerra Mundial trabajó como enfermera, lo que le permitió adquirir conocimientos científicos sobre venenos que la convirtieron en una experta y que luego puso en práctica en las tramas de sus novelas. Christie no solo se dedicó a la ficción detectivesca, sintió interés por otro género considerado de segunda, por lo que buscó una doble identidad literaria que le permitió escribir novelas románticas bajo el seudónimo de Mary Westmacott. Fue también una mujer cosmopolita, su pasión viajera la llevó a recorrer el
mundo, con su segundo marido vivió temporadas en Oriente Medio donde participó en expediciones arqueológicas que luego convirtió en escenarios de sus crímenes. Para finalizar este breve recorrido por su vida, recordamos un intrigante episodio, su inexplicable desaparición durante 11 días. Los motivos nunca fueron esclarecidos y se achacaron a un periodo de fuerte crisis emocional tras la muerte de su madre y su divorcio. El diagnóstico oficial fue amnesia disociativa. Este extraño suceso diluyó el límite entre realidad y ficción de tal forma que nunca se supo si quiso convertir su propia vida en parte de las historias que creaba.
Todo ello nos descubre a una mujer que vivió bajo sus propias reglas, que viajó, amó, sufrió y trabajó incansablemente, dejando una huella imborrable en la cultura popular. Ella demostró que el intelecto y la astucia no tienen género, nos enseñó que la mente más aguda puede
presentarse mediante una figura masculina con un bigote engominado o esconderse tras la discreción de una mujer mayor con un sombrero de encaje.
«Me gusta vivir. A veces me he sentido ferozmente, desesperadamente, agudamente desgraciada, atormentada por el dolor, pero a través de todo sigo sabiendo con absoluta certeza que estar viva es algo grandioso.» — (Agatha Christie, Autobiografía).
Para saber un poco más sobre la reina del misterio, te invitamos a visitar nuestra exposición en la antesala del salón de actos. Allí podrás poner a prueba tu inteligencia tratando de descubrir al culpable de un terrible asesinato o intentar descifrar las claves para adivinar
títulos de obras emblemáticas de Agatha Christie.
En nuestro periódico puedes leer una carta en la que la escritora nos invita a visitar la exposición que el equipo de biblioteca le ha dedicado:
https://www.iescristobaldemonroy.es/periodico/un-desafio-intelectual/
Si quieres conocer algunas curiosidades de su vida, puedes abrir el siguiente enlace y hacer clic en las lupas:
Curiosidades sobre Agatha Christie
Puedes poner a prueba tus conocimientos sobre la escritora realizando el siguiente cuestionario:
Puedes disponer de la presentación sobre Agatha Christie en el siguiente enlace: Presentación Agatha Christie
Elena Pérez Ornia – Coordinadora de la Biblioteca.



