El camino que conduce al hábito lector puede ser sorprendente y en ocasiones fortuito. En unos casos, se pudo iniciar durante la infancia a través de la lectura de los cuentos que nuestros padres y abuelos nos leyeron; quizá nació en la niñez cuando algún cómic cayó por casualidad en nuestras manos; pudo crecer en la adolescencia, tal vez mediante la lectura de revistas de moda o de recomendaciones de nuestros amigos. La casuística puede ser muy variada. Como docentes nos esforzamos diariamente, con mayor o menor éxito, por acercar los libros y la biblioteca a nuestro alumnado, sin duda, siempre cargados de ilusión. ¡Qué satisfacción se siente cuando un…



